
tenía que apresurarme con la cena, mientras cortaba en rodajas las patatas me lleve de trozo la yema del dedo, alguien tocaba la puerta con insistencia y aún no tenia nada listo; mi sorpresa al abrir fue ver vacío el pórtico, solo un sobre sin remitente, dirigido: A la belleza de tus ojos, espero ilumine con su presencia la noche; dentro una serie de indicaciones, una fotografía del bosque, detrás una nota: entra por el patio, solo hay un camino, ahí te estaremos esperando; una cajita larga y angosta' dentro una llave y otra nota: ve al cuarto de la abuela, viste lo que hay detrás de la puerta; una orquídea de papel' en sus hojas:no te esfuerces por venir acompañada, no encontraras presencia en el pueblo, di un salto por el ruido de la tetera, encendí el horno y me dispuse a obedecer, total aquí no hay mucho por hacer, veamos que pasa. . .
sobre la vieja cama de fierro de la abuela, un vestido, el mas hermoso, encaje bordados de piedras por las mangas, cuello satinado, faldón corrugado de seda, un toque practico para el cabello, me acomode de Lady, mas rápido que si hubiese tener una cita con el galán de una telenovela, tome una linterna y entre al bosque, el camino era húmedo y mis pies descalzos sentían la tierra llamarme, aferrarse a mi piel corriendo su mugredad entre mis poros, se veía una luz, claro el pueblo estaría solo porque todo el estaba ahí, era una fiesta negra, con todos vestidos de blanco, me hacia ver como la invitada especial, el evento parecía festejarse en circulo, entre velas, tambores, vino, quesos y risas, me observaban delicadamente, entonces El levanto la copa' A la belleza de tus ojos, que iluminan nuestra noche,los pueblerinos hicieron reverencia soltando un Olé ' Preciosa me llamaba el, no podía dejar de mirarle, era tentador, inexplicable, cuando pude abrir la boca le pregunte' tu quien eres? nunca te vi antes; por supuesto el guardo silencio, un silencio que parecía encapsulado entre nuestras miradas intimas, el bosque seguía de fiesta, el momento perfecto se empaño con el ruido de una sirena, no supe que me paso, pero corrí de aquel sitio como una loca, llegué a mi casa y esta estallaba en las llamas, nadie contestaba mis preguntas, solo podía escucharlos decir una serie de acusaciones que las mujeres del pueblo solían reprocharme; Dicen que era bruja, tal vez hacia algún trabajo' seguro estaba follando con algún foráneo. . . un segundo de frío ardiente, su voz me llamaba detrás: no eres bruja, tampoco zorra, eres mi mujer' para ello debes arder en llamas, no basta con caer de la cuna y tirar tus alas' olvidaste serrar el gas y alguien debió acercar fuego a tu corazón . .
al regresar a la juerga, los invitados rebosaban buena fortuna para la mujer del Diablo, era aquel hombre que conocí cerca del panteón, después del entierro de la abuela, aquel muchacho que invite a cenar esa noche a casa, con quien hice el amor alocadamente, ese era el,entonces me hundí en el amor que me atraía su presencia ....