que extraño es, siempre carga con un libro y su bata de doctor, es huérfano, tiene mala entraña, roba jovencitas y se las come'tal cual fuera una res . . .
las hormigas se lo fueron comiendo, el agua le llego al corazón cuando solo quedaba los músculos carcomidos, sus cabellos negros huyeron despavoridos llorando por una cabeza que ocupar, por un casco que mayugar, el sarro se apodero de sus huesos y sus dientes' las uñas se volvieron de papel, los ojos se le voltearon intentando salvar su alma, todo fue inútil, desde el espejo se observo, se preguntaba cual era el alboroto si es solo carne asficciada, necesitaba lavarse los zapatos de pecado, se peino, se puso crema de olor arándano, un puro en la boca y salió corriendo a planta suelta, llego al monasterio y se hecho a rezar . . .
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