
luzco invisible, tengo mucho que llorar trae un paraguas . . .
ya era tarde, muy muy tarde, no dejaba de nublar, las penas en aumento, el hombre cura, santo, santo amante de mujeres en la misma situación, su mujer bebía te, de tila para los nervios, el tila, el olor de cuerpos en abundante calor, gimiendo como cafetera,cuerpos ajenos, ambos de compromiso, ya era muy tarde, casi amaneciendo, y la espera se canso, se canso y huyo llorando mientras llovía, su mujer sigue en casa, le espera todas las noches, pone el café, bebe dos y uno que otro te, entre el medio de la sala, sigue ahí, se sienta, se levanta y espera dormida como aparador. . .
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