cuando desperté y levante la vista, la sangre se mezclaba con mi sudor, la tierra y el trabajo de sobrevivencia, estaba atada a una silla, de pies y tórax, mis manos también atadas, pero a las de otra mujer, lo supe por sus uñas que se aferraban a mi, frente a ella y frente a mi, dos simultáneos espejos que nos permitían ver a la otra, nunca antes la hubiese imaginado, ella era identica a mi, aquel oloroso cuarto, con huellas muertas de pasados ultrajos, solo nos tenia a nosotras y el par de espejos, ellas y su delicadeza, dijo aquel robusto, entrando con una liga gruesa y de circunferencia pequeña, - Hola muchachitas, y nos lamió el odio del rostro, coloco la liga primero sobre mi cabeza asta llegar al cuello, la estiro tanto como fue posible, mientras lo iba asiendo fui perdiendo el modo de respirar, me fue cortando la garganta, la ligadura ya sobre el cuello de mi semejante pero sin tocarlo, provocando mi asficcia, estiro mas, y mas, ella cerro los ojos, y el soltó, cortándole de tajo la cabeza, saltándole la mirada, Y yo, rendida al faltante de viento, le guarde las uñas enterradas en mis dedos, le vi los ojos y la sublime sonrisa al piso, entre los cabellos enredados que le colgaban se atoro la medalla de mi madre, del tronco la salpicadura,rabia y sincronía, al ritmo de Chopin, una noche de 1830, cuando vi a mi hermana por segunda vez, entonces recordé el vaso de leche derramado, esa fue otra noche,eran constantes sus cambios epilépticos. . . Cuando vivía en París, se enamoro de un carnicero que vendía quesos de Irlanda, si el también era Irlandés . . .
lunes, 25 de abril de 2011
cuando desperté y levante la vista, la sangre se mezclaba con mi sudor, la tierra y el trabajo de sobrevivencia, estaba atada a una silla, de pies y tórax, mis manos también atadas, pero a las de otra mujer, lo supe por sus uñas que se aferraban a mi, frente a ella y frente a mi, dos simultáneos espejos que nos permitían ver a la otra, nunca antes la hubiese imaginado, ella era identica a mi, aquel oloroso cuarto, con huellas muertas de pasados ultrajos, solo nos tenia a nosotras y el par de espejos, ellas y su delicadeza, dijo aquel robusto, entrando con una liga gruesa y de circunferencia pequeña, - Hola muchachitas, y nos lamió el odio del rostro, coloco la liga primero sobre mi cabeza asta llegar al cuello, la estiro tanto como fue posible, mientras lo iba asiendo fui perdiendo el modo de respirar, me fue cortando la garganta, la ligadura ya sobre el cuello de mi semejante pero sin tocarlo, provocando mi asficcia, estiro mas, y mas, ella cerro los ojos, y el soltó, cortándole de tajo la cabeza, saltándole la mirada, Y yo, rendida al faltante de viento, le guarde las uñas enterradas en mis dedos, le vi los ojos y la sublime sonrisa al piso, entre los cabellos enredados que le colgaban se atoro la medalla de mi madre, del tronco la salpicadura,rabia y sincronía, al ritmo de Chopin, una noche de 1830, cuando vi a mi hermana por segunda vez, entonces recordé el vaso de leche derramado, esa fue otra noche,eran constantes sus cambios epilépticos. . . Cuando vivía en París, se enamoro de un carnicero que vendía quesos de Irlanda, si el también era Irlandés . . .
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Menú de sueñOs *
- mayo (3)
- abril (1)
- marzo (10)
- febrero (7)
- enero (13)
- diciembre (19)
- noviembre (11)
- octubre (12)
- septiembre (13)
- julio (11)
- junio (20)
- mayo (8)
- abril (7)
- marzo (8)
- febrero (21)
- enero (35)
- diciembre (14)
- noviembre (15)
- octubre (21)
- septiembre (21)
- agosto (33)
- julio (35)
- junio (17)
- mayo (51)
- abril (80)
- marzo (64)
- febrero (16)
- enero (16)
- diciembre (1)
- noviembre (1)
- octubre (4)
- septiembre (4)
- agosto (3)
- julio (3)
- junio (3)
- mayo (3)
- abril (1)
- marzo (4)
- febrero (1)
No hay comentarios:
Publicar un comentario