murió rojo, lleno de termitas, barnizado en una sala elegante ...sus botas pisando las hojas, el viento susurrante y los árboles trémula, miedosos de la mano del hombre, del cazador, del su hacha maldita, se llevaba escurridiza las lagrimas de quien se veía fuerte, imponente ante el, pero a la hacha no era mas que leña..
desperté sudando, desnudo entre ellos, se me subían al cuerpo en diminutos, como musgo en humedad,me amarraban a los troncos muertos, como si fuese uno mas de ellos, la voz se me quebró de tanto gritar, sabía que soñaba, que seguro el coñac era falso, que deliraba por tanto trabajo,desperté sudando, violento de frío, desnudo en medio del bosque vacío, sintiendo sus miradas acechandome, retrocedí cuando buscaba entre ellos a mi madre,vestía de verdes sedas,les sanaba las raíces, me miró con odio, tan visible que no evite orinarme, eso fue real, tan real como todo seco; sabía que algo pasaría . . .
No hay comentarios:
Publicar un comentario