No olviden cerrar
la ventana para que no entre el llanto del viento y la llorona no los hipnotise
con el chillido de sus niños
muertos
Mi abuela
siempre contaba, que cuando ella era niña su abuela le conto una historia,que a
ella le conto también su abuela, una verdadera, que ocurrio serca de su pueblo.
Nunca
imagine un odio tan doloroso, creí que no tendría un dolor inigualable que el
que senti cuando el general me dejo, su partida fue como una daga que
resquebrajo mi cuerpo, un cuerpo ya sin alma, el era todo lo que yo añoraba, y
su partida era una pena insolita, a partir de ese momento mi vida quedo ajena a
la realidad, nada de lo me rodeaba tenía sentido en lugar algúno, no había cosa
que me sostuviera ni amor que me diera sentido, todo parecío volverse un sueño,
cuando atraje la oscuridad, la pesadilla se volvió rutinaria, y el miedo se me
clavo como una estaca dentro del pecho, no temía a la soledad por ser oscura,
mi temor no era hacía los recuerdos que mi hogar iluminaba, temía a su
venganza, todo el amor estaba en mi contra, y trajo consigo un retorno
perturbador.
Esa noche
la penumbra de mis pensamientos hacía telarañas en mi cabeza, recordaba sus
ojitos pequeños y dulces, que me miraban con horror, con desconosimiento,
recordaba sus risas, los apasionados momentos con el general, su desprecio, la
perdida de toda una vida, la perdida de todos ellos, no comprendí el valor del
amor verdadero, del unico que nuca ha de irse a pesar de que lo ahogemos en las
aguas negras de nosostros mismos, soy un mountro y merezco serlo, este dolor
para nada es suficiente, aún cuando mi alma pene por los rumbos de los lagos y
los rios, aún cuando encuentre sus cuerpos frios y rotos del corazón, estoy
consiente de que nada nunca, bastara.
Era medio
día cuando el rechinar de la puerta interrumpio mi agobio, era un dia como
todos, cuando mist res hijos llegaban del colegio,se esucho el crujir de la
Madera con sus pasos, sus libros estaban olocados en el lugar de costumbre, la
presensica me giro, y descubri la mano mas pequeña jalandome del vestido.
-
mami,
tenemos mucha hambre y an dejado tanta tarea en el colegio-
me que en
espasmo, me levante encontra del iman de la silla, y como si nada fuese
distinto les prepare la sopa, los tres se hayaban en sus sillas, y yo me
dedique a servirles, notando que sus rostros fijos de frio me miraban con un
amor incomprensible, el aspecto de ternura de sus ojos asomaba un dolor , como
cuando algo se te pierde y lo encuentras, pero lo encuentras distinto, y aún
así lo tomas porque lo amas, sus cabellos escurrian gotas heladas, sus
facciones notaban una crispa de hielo, sus ropas al igual humedas de mas,
dejaban un pequeño charco en su lugar, todo el piso de la casa escurria caminos señalados con agua, sus piesitos
de distintos tamaños pero siempre juntos, dejaban el rastro de su dirección,
aunque realemnte era impresindible toparmelos por la casa, la vida continuo como lo era siempre,
con muy pocas diferencias de apariensia, y mis vestidos mas mojados que de
costumbre, era necesario cambiarme a cada abraso, una noche de noviembre que la tormenta amenasaba con un regreso
del tiempo, sali cubriendome del agua con mi manto blanco, apresurada entre las
veredas que se asercaban al rio, los ruidos de lso animales me exaltaban volviendo a mi Corazon apremiante de
miedo, recordando los sucesos de aquella noche trajica, mi llanto se emvolvia
con sus sabanas nocturnas, haciendo eco de mi sufrimiento, la luna lloraba por no dejarse ver, le atormentaba no
poder iluminar mi busqueda, comense a gritar como lechuza por las noches, como
cuervo asustadizo de un dolor desconocido que se reconoce bien, mi histería se
perdío entre la tormenta, los truenos partieron un arbol tan cerca de mi que
creí que haí terminaria mi vida, MIS HIJOSSSSS… DONDE ESTAN MIS HIJOS? !!! y las
lagrimas no me alcanzaban, era mas fuerte mis ojos que las nubes, mi negrura
era mas atormentada que su consistencia natural, a lo lejos pude ver a un niño
medianito y menudo que alsaba las manos como pidiendo ayuda , un tronco le
sujetaba la pierna jalandolo al rio, me acerque para ayudarle, reconosiendole
que no era mio, su desesperacion me acompañaba, y apresuro mis sentiemientos y
mis recuerdos, logro liberarse del tronco, peor no logro librarse de mi, lo
tome de la cintura y lo arroje al rio sujetandome yo del tronco le hundi la
cabeza en el agua con la otra mano, sus patitas revoloteaban en ele agua
haciendo chispas de ruido, que por causa de la lluvía solo yo podia
escucharlas, y mas aun por el recuerdo que tenia lucides en mi mente, sus
manitas trataron de jalarme del cabello incluso creo que se llevo algo consigo,
cuando s emostro vencido, desidi soltarle, fue poco lo qu efloto, la tormenta
ahogo su cuerpesillo y la
corriente mi crimen, su mirada seguía conmigo, la de el que ni siquiera se su
nombre, no recuerdo el nombre de ninguno de msi hijos, tambien a ellos se los
llevo la corriente, el general me
había pedido matrimonio, dijo que saldriamos de viaje, que encargara yo msi
hijos, no hubo quien me los cuidara, y no podia yo partir con ellos, entonces
me encarge de lo ocurrido, esa noche que la lluvia amenasaba del peligro, el
dolor se apodero de mi, el miedo de perder mi gran amor, -perdí mas que
eso- tomo a mist res hijos y
salimos vereda a bajo, al rio, con la escusa de traer valdes de agua, cuando al
fin llegamos pedí a mi hijo mayor
que me ayudara por ser mas grande, cuando estuvo serca tire a lo lejs el valde,
ordenandole traerlo, seria mas facil dejarlo ir, se atoro entre las piedras y finji ayudarle , cayo al agua de cuerpo completo, finjia ayudarle con
ambas manos para que los otros dos no dieran cuenta, sin embargo lo que hacia
era sujetarlo del cuelo , apretando con fuerza, cuando senti que no se movia
llame al de enmedio me ayudara, este con la valentia y sin miedo alertante entro
en el agua, yo el jale de la pierna con una mano para así tumbarlo de una vez,
sin soltar al otro del cuello, le haoge al mismo tiempo y cuando pro fin dejo
de moverse, les solte a ambos, que flotaron como florecitas llendose con la
corriente, entonces tome al mas pequeño qu eme miraba estrupefacto como
meditando, como sintiendo mi
culpa, mi maldad, no necesite pedirle que entrase al agua, el camino solo con
las lagrimas confundidas con la lluvia, acarisio mi mejilla y me dejo un beso,
era tan pequeño su tamaño, que no necesite de fuerza, o tal vez fue que el se
dejo llevar para aminorar mi culpa, despues de despedir sus cuerpos, y verles
perderse, hundiendose y deliberando, tome los valdes de agua y llenandoles
regrese a casa, mas tarde el general llego, era la hora de partir, llevaba
consigo unos obsequios para que mis hijos se entretuvieran, una flauta que
soplaba musica con el aliento, un carrito de Madera y un libro con
lso viajes por la tierra.
-
donde
estan?
-
Ellos
se han ido
-
Bueno
hemos de llevarles lo que les e traido y despues partir
-
A
donde fueron no les servira
-
De
que hablas? A donde fueron?
-
A
un lugar donde no pueden ir los
vivos, ni los lucidos
-
Que
hiciste mujer?
-
Ellos
ivan a separarme de ti!!
-
No quiero imaginar lo que has hehco, tu
castigo sera quedarte sola
-
Nooo!!
Por favor, no puedes dejarme, lo hice por ti, por nosotros
-
SUELTAME!!!
Y no me busques, qu eya me encargare de darte carcel
y así día a
día en aquella casa alejada dle pueblo, se ven las luces y el humo de la
cocineta, día a día sus tres hijos y los que a ido acumulando en las noches de
tormanta, se sientan a comer la sopa, pasean por los rededores del jardín se
acuestan en sus camas y desaparecen en la noche triste, volviendo a la salida
del sol de entre los muertos, salen del agua, escurriendo el dolor que se lava
de su cuerpo, vuelven con su pobre madre atormentada, para entonces los niños
del pueblo comenzaron a desapareser, y los del pueblo siguiente y los del
pueblo cercano a ese, y los de distintas ciudades, y hasta viaja en balza por
distintos paises, serca de los lagos, los esteros y los rios, se encuentra
solamente las huellas de los niños perdisos.
-
1943
Mucha gente
dice que desaparesi, otra cree que me quite la vida, la verdad es que aun siguo
aquí y siempre seguire, como un ser de piedra y piel envejecida, me he quedado a tomar justicía, he de
llevarme a todo niño que me encuentre en el camino, he de tomarle como mi hijo
y cuidar de el, ninguna madre amorosa a de dejar a sus hijos en descuido,
ningun hijo que ame a su madre a de alejarse de ella.
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