miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cuentos del Pueblo


No olviden cerrar la ventana para que no entre el llanto del viento y la llorona no los hipnotise con  el chillido de sus niños muertos

Mi abuela siempre contaba, que cuando ella era niña su abuela le conto una historia,que a ella le conto también su abuela, una verdadera, que ocurrio serca de su pueblo.

Nunca imagine un odio tan doloroso, creí que no tendría un dolor inigualable que el que senti cuando el general me dejo, su partida fue como una daga que resquebrajo mi cuerpo, un cuerpo ya sin alma, el era todo lo que yo añoraba, y su partida era una pena insolita, a partir de ese momento mi vida quedo ajena a la realidad, nada de lo me rodeaba tenía sentido en lugar algúno, no había cosa que me sostuviera ni amor que me diera sentido, todo parecío volverse un sueño, cuando atraje la oscuridad, la pesadilla se volvió rutinaria, y el miedo se me clavo como una estaca dentro del pecho, no temía a la soledad por ser oscura, mi temor no era hacía los recuerdos que mi hogar iluminaba, temía a su venganza, todo el amor estaba en mi contra, y trajo consigo un retorno perturbador.

Esa noche la penumbra de mis pensamientos hacía telarañas en mi cabeza, recordaba sus ojitos pequeños y dulces, que me miraban con horror, con desconosimiento, recordaba sus risas, los apasionados momentos con el general, su desprecio, la perdida de toda una vida, la perdida de todos ellos, no comprendí el valor del amor verdadero, del unico que nuca ha de irse a pesar de que lo ahogemos en las aguas negras de nosostros mismos, soy un mountro y merezco serlo, este dolor para nada es suficiente, aún cuando mi alma pene por los rumbos de los lagos y los rios, aún cuando encuentre sus cuerpos frios y rotos del corazón, estoy consiente de que nada nunca, bastara.

Era medio día cuando el rechinar de la puerta interrumpio mi agobio, era un dia como todos, cuando mist res hijos llegaban del colegio,se esucho el crujir de la Madera con sus pasos, sus libros estaban olocados en el lugar de costumbre, la presensica me giro, y descubri la mano mas pequeña jalandome del vestido.
-       mami, tenemos mucha hambre y an dejado tanta tarea en el colegio-
me que en espasmo, me levante encontra del iman de la silla, y como si nada fuese distinto les prepare la sopa, los tres se hayaban en sus sillas, y yo me dedique a servirles, notando que sus rostros fijos de frio me miraban con un amor incomprensible, el aspecto de ternura de sus ojos asomaba un dolor , como cuando algo se te pierde y lo encuentras, pero lo encuentras distinto, y aún así lo tomas porque lo amas, sus cabellos escurrian gotas heladas, sus facciones notaban una crispa de hielo, sus ropas al igual humedas de mas, dejaban un pequeño charco en su lugar, todo el  piso de la casa escurria caminos señalados con agua, sus piesitos de distintos tamaños pero siempre juntos, dejaban el rastro de su dirección, aunque realemnte era impresindible toparmelos por la casa,  la vida continuo como lo era siempre, con muy pocas diferencias de apariensia, y mis vestidos mas mojados que de costumbre, era necesario cambiarme a cada abraso, una noche  de noviembre que  la tormenta amenasaba con un regreso del tiempo, sali cubriendome del agua con mi manto blanco, apresurada entre las veredas que se asercaban al rio, los ruidos de lso animales me exaltaban  volviendo a mi Corazon apremiante de miedo, recordando los sucesos de aquella noche trajica, mi llanto se emvolvia con sus sabanas nocturnas, haciendo eco de mi sufrimiento, la luna lloraba  por no dejarse ver, le atormentaba no poder iluminar mi busqueda, comense a gritar como lechuza por las noches, como cuervo asustadizo de un dolor desconocido que se reconoce bien, mi histería se perdío entre la tormenta, los truenos partieron un arbol tan cerca de mi que creí que haí terminaria mi vida, MIS HIJOSSSSS… DONDE ESTAN MIS HIJOS? !!! y las lagrimas no me alcanzaban, era mas fuerte mis ojos que las nubes, mi negrura era mas atormentada que su consistencia natural, a lo lejos pude ver a un niño medianito y menudo que alsaba las manos como pidiendo ayuda , un tronco le sujetaba la pierna jalandolo al rio, me acerque para ayudarle, reconosiendole que no era mio, su desesperacion me acompañaba, y apresuro mis sentiemientos y mis recuerdos, logro liberarse del tronco, peor no logro librarse de mi, lo tome de la cintura y lo arroje al rio sujetandome yo del tronco le hundi la cabeza en el agua con la otra mano, sus patitas revoloteaban en ele agua haciendo chispas de ruido, que por causa de la lluvía solo yo podia escucharlas, y mas aun por el recuerdo que tenia lucides en mi mente, sus manitas trataron de jalarme del cabello incluso creo que se llevo algo consigo, cuando s emostro vencido, desidi soltarle, fue poco lo qu efloto, la tormenta ahogo su cuerpesillo  y la corriente mi crimen, su mirada seguía conmigo, la de el que ni siquiera se su nombre, no recuerdo el nombre de ninguno de msi hijos, tambien a ellos se los llevo  la corriente, el general me había pedido matrimonio, dijo que saldriamos de viaje, que encargara yo msi hijos, no hubo quien me los cuidara, y no podia yo partir con ellos, entonces me encarge de lo ocurrido, esa noche que la lluvia amenasaba del peligro, el dolor se apodero de mi, el miedo de perder mi gran amor, -perdí mas que eso-  tomo a mist res hijos y salimos vereda a bajo, al rio, con la escusa de traer valdes de agua, cuando al fin llegamos  pedí a mi hijo mayor que me ayudara por ser mas grande, cuando estuvo serca tire a lo lejs el valde, ordenandole traerlo, seria mas facil dejarlo ir, se  atoro entre las piedras y finji ayudarle , cayo al agua  de cuerpo completo, finjia ayudarle con ambas manos para que los otros dos no dieran cuenta, sin embargo lo que hacia era sujetarlo del cuelo , apretando con fuerza, cuando senti que no se movia llame al de enmedio me ayudara, este con la valentia y sin miedo alertante entro en el agua, yo el jale de la pierna con una mano para así tumbarlo de una vez, sin soltar al otro del cuello, le haoge al mismo tiempo y cuando pro fin dejo de moverse, les solte a ambos, que flotaron como florecitas llendose con la corriente, entonces tome al mas pequeño qu eme miraba estrupefacto como meditando, como  sintiendo mi culpa, mi maldad, no necesite pedirle que entrase al agua, el camino solo con las lagrimas confundidas con la lluvia, acarisio mi mejilla y me dejo un beso, era tan pequeño su tamaño, que no necesite de fuerza, o tal vez fue que el se dejo llevar para aminorar mi culpa, despues de despedir sus cuerpos, y verles perderse, hundiendose y deliberando, tome los valdes de agua y llenandoles regrese a casa, mas tarde el general llego, era la hora de partir, llevaba consigo unos obsequios para que mis hijos se entretuvieran, una flauta que soplaba musica con el aliento, un carrito de Madera  y un libro  con lso viajes por la tierra.
-       donde estan?
-       Ellos se han ido
-       Bueno hemos de llevarles lo que les e traido y despues partir
-       A donde fueron no les servira
-       De que hablas? A donde fueron?
-       A un lugar donde  no pueden ir los vivos, ni los lucidos
-       Que hiciste mujer?
-       Ellos ivan a separarme de ti!!
-       No  quiero imaginar lo que has hehco, tu castigo sera quedarte sola
-       Nooo!! Por favor, no puedes dejarme, lo hice por ti, por nosotros
-       SUELTAME!!! Y no me busques, qu eya me encargare de darte carcel

y así día a día en aquella casa alejada dle pueblo, se ven las luces y el humo de la cocineta, día a día sus tres hijos y los que a ido acumulando en las noches de tormanta, se sientan a comer la sopa, pasean por los rededores del jardín se acuestan en sus camas y desaparecen en la noche triste, volviendo a la salida del sol de entre los muertos, salen del agua, escurriendo el dolor que se lava de su cuerpo, vuelven con su pobre madre atormentada, para entonces los niños del pueblo comenzaron a desapareser, y los del pueblo siguiente y los del pueblo cercano a ese, y los de distintas ciudades, y hasta viaja en balza por distintos paises, serca de los lagos, los esteros y los rios, se encuentra solamente las huellas de los niños perdisos.


- 1943 
Mucha gente dice que desaparesi, otra cree que me quite la vida, la verdad es que aun siguo aquí y siempre seguire, como un ser de piedra y piel envejecida,  me he quedado a tomar justicía, he de llevarme a todo niño que me encuentre en el camino, he de tomarle como mi hijo y cuidar de el, ninguna madre amorosa a de dejar a sus hijos en descuido, ningun hijo que ame a su madre a de alejarse de ella. 

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