martes, 1 de noviembre de 2011

una mirada de arroz, pasos amarillos enroscados en huesos dulces, luz de vela del recuerdo, caminos de lamentos florecidos, el hilo indivisible que marca la puerta, solo somos unos entre tantos que vienen y van de viaje ...  


le miraba tan seguido en la foto familiar, no sabía quienes eran, pero de que les conocía era caso que podía asegurar..

espero la llegada de mi bisabuelo, cuando apenas era de seis años prometio un día volver, y contarme una historia, le he cumplido bien lo prometido, cuidar de mi abuelo me fue encomendado, su mujer, la bisabuela Eloisa, solía tejerme los cabellos,- vamos mi niña que los espíritus vienen por las noches y te cuentan los cabellos, los as de tejer cada noche para que no se caega. .  
solía contarle a mi madre las visitas de la bisa, hasta que una tarde de familia, la Tía me convenció, de que aquello era obra del demonio, una noche le espere sentada, me tejió el cabello con sus manos dulces que sentía tan tibias cuando se acercaba, para despedirme le conté, - la Tía me a dicho que eres el demonio . .  
- No lo soy, ella no es capaz de comprender, tienes miedo?
- si, si lo tengo
- bien, no volveré más, coge tu cabello cada noche y dormirás tranquila.

desde entonces, jamás le volví a ver, no es que dejara de creer, nunca me han dejado sola en realidad, pero el miedo vino a tumbarme el sueño como hipnosis, esa noche fue la ultima que dormí con mis cabellos tejidos, ahora que he crecido, y mi cabello cae con tal frecuencia, recuerdo los ojos de mi bisa con sabor a miel,  ahora se a vuelto mi fascinación peinarme de trenza ... 

aveces, cuando sostengo los cabellos que me caen entre los dedos, le imagino con sus lagrimas cayendo entre mis manos .. 

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