El café llora, las cortinas se derriten con tal afinidad que las formas se hunden, mis pensamientos se hilan en señales de humo, siempre he seguido el rastro de la lluvia, echarme un cigarrillo, oírle hablar a la humedad agobiada, el murmullo del humo a la brisa queriendole con pasión, las gotas susurran en contra del peso del cigarro, los pasajes entre las caras del tiempo, la promiscuidad desafiando miles de pantorrillas, gluteos redondos y algo en variedad de senos, podrías llenar la portada de revista, las colillas del depto. están por todas partes, deja la boquilla del respiradero abierta ...
puedo leerte a sorbos, a oscuras..
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