espejo de pie, la foto a cuadro, la mona lisa, retrato de una copa vacía, el tipo tiene un habito confuso, el de no creer en lo que quiere, vamos por un danzón de caricias ajenas, por las 12:00 de la noche cuando el Cabaret proyecta películas antiguas del bolero . . .
se ven a los abuelos por el salón, la abuela viste de rosa, el abuelo lleva un clavel en su saco, tras los giros en el tiempo, los ojos azules del mito siguen vibrantes, sacudiendo las caderas rotas de una mujer hermosa, sus pantorrillas afiladas, sus manos poderosas, son todo al mirarse, no se perdonarían la nada, el uno sin el otro,las lagrimas guardadas, las cartas arrugadas, los besos necios, el amor a rancio ' perfume de razón, cuando el abuelo se fue, ella murió, tan solo me dio un día para contarme, yo me jure de el tras las cortinas de un cabaret...
era una chiquilla sin son, una flacucha, siempre le mire con lejanía, hasta que un día, cuando me llego la regla, pues que me animo, me tome unas medias de mi madre, su vestido favorito, el de las noches especiales, la primera vez que lo vi entrar me enamore, sus ojos de cielo, su altura de macho, por supuesto el me doblaba la edad, pero desde ese día en que me dijo: chiquilla que miras? vamos dame una rosa, supe. . . supe que pasaría mi vida a su lado, el negro cantaba una pieza y yo lo miraba como zonámbula, perpleja a su figura, el me aparto con sus manos grandes, fue la primer vez que me toco, y claro se dirigió a la puta mas codiciada, mi madre, ella y sus pechos de cantera, y yo que aún ni me brotaban manzanas, me mire con los tules de mi madre, me quedaban grandes como a un pollo, el mismo espejo se bufaba de mi, anda tonta!!! me dijo ella, sacate eso que lo necesito, tengo visita y quiero que te acuestes a tu hora, Vaya puto ejemplo' pensaba yo, era el, como toro tras las sombras, no fui a dormir, me escondí por la cocina, era muy escurridiza y supe acercarme en el momento en que tomaba las piernas de mi madre contra el, como se hundían, como gritaba, fue la primera vez que sentí celos . . . .
se ven a los abuelos por el salón, la abuela viste de rosa, el abuelo lleva un clavel en su saco, tras los giros en el tiempo, los ojos azules del mito siguen vibrantes, sacudiendo las caderas rotas de una mujer hermosa, sus pantorrillas afiladas, sus manos poderosas, son todo al mirarse, no se perdonarían la nada, el uno sin el otro,las lagrimas guardadas, las cartas arrugadas, los besos necios, el amor a rancio ' perfume de razón, cuando el abuelo se fue, ella murió, tan solo me dio un día para contarme, yo me jure de el tras las cortinas de un cabaret...
era una chiquilla sin son, una flacucha, siempre le mire con lejanía, hasta que un día, cuando me llego la regla, pues que me animo, me tome unas medias de mi madre, su vestido favorito, el de las noches especiales, la primera vez que lo vi entrar me enamore, sus ojos de cielo, su altura de macho, por supuesto el me doblaba la edad, pero desde ese día en que me dijo: chiquilla que miras? vamos dame una rosa, supe. . . supe que pasaría mi vida a su lado, el negro cantaba una pieza y yo lo miraba como zonámbula, perpleja a su figura, el me aparto con sus manos grandes, fue la primer vez que me toco, y claro se dirigió a la puta mas codiciada, mi madre, ella y sus pechos de cantera, y yo que aún ni me brotaban manzanas, me mire con los tules de mi madre, me quedaban grandes como a un pollo, el mismo espejo se bufaba de mi, anda tonta!!! me dijo ella, sacate eso que lo necesito, tengo visita y quiero que te acuestes a tu hora, Vaya puto ejemplo' pensaba yo, era el, como toro tras las sombras, no fui a dormir, me escondí por la cocina, era muy escurridiza y supe acercarme en el momento en que tomaba las piernas de mi madre contra el, como se hundían, como gritaba, fue la primera vez que sentí celos . . . .
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