
no tengo nada que contar, todo lo que aquí se ha dicho es producto del encierro, de las eternidades maravillosas con el afán de mandar al exilió el egocentrismo transformado en materia presente, fomentar la capacidad de creer que lo imposible es lo mas posible, las tardes en las librerías son exquisitas, verle las piernas a la mujer desde el aparador' le voy sorbiendo el aroma a whisky añejado, la dejaría probar mis canas, pero soy cazador casado, obstinado y cursi . . .
mañana te hablare un poco más de lo que me gusta hacer por las noches . .
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